Un atentado reciente en un centro de culto chiita en Islamabad ha dejado un saldo trágico de al menos 30 muertos y más de 130 heridos. La explosión, ocurrida durante los rezos del viernes, ha sido atribuida al grupo extremista Talibán pakistaní, que busca agravar la situación de seguridad en la región.
El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, y el primer ministro Shehbaz Sharif han condenado enérgicamente el ataque. Zardari afirmó que agredir a «civiles inocentes es un crimen contra la humanidad» y destacó la necesidad de llevar a los responsables ante la justicia.
Las fuerzas de seguridad están en alerta máxima tras el ataque, que ocurre en un contexto de operaciones militares contra el Talibán pakistaní, responsable de otros actos violentos en el país. La situación se complica aún más con las acusaciones de respaldo externo a los terroristas, lo que complica la búsqueda de un alto el fuego duradero.
Tragedias como esta continúan ensombreciendo la vida de los ciudadanos paquistaníes, quienes claman por seguridad y justicia ante la creciente amenaza del terrorismo.
Fuente: Larepublica.pe









