En un giro impactante en el ámbito político, el expresentador de televisión Andrés Hurtado, apodado Chibolín, se encuentra en el centro de un escándalo de corrupción. El Ministerio Público ha solicitado una pena de 4 años y 8 meses de prisión efectiva por el presunto delito de tráfico de influencias. Según la fiscal anticorrupción Mónica Silva Escudero, Hurtado habría intervenido en el trámite del futbolista Roberto Siucho ante la Superintendencia Nacional de Migraciones en 2019, facilitando su renuncia a la nacionalidad peruana para que pudiera jugar en China.
Sin embargo, no es el único involucrado; también se ha solicitado una condena de 5 años y 4 meses para Roxana del Águila, exsuperintendente de Migraciones, acusada de ser cómplice en estos actos. A ambos se les ha propuesto una inhabilitación de 10 años para ocupar cargos públicos y multas significativas.
La acusación fue presentada el 29 de abril ante el juez Walther Huayllani, quien ha permitido a las partes procesales involucradas pronunciarse en un plazo de 10 días. Además, la Procuraduría Pública tiene la tarea de formular una demanda resarcitoria en el mismo periodo.
Este caso no es aislado, ya que Hurtado también enfrenta otros cargos que incluyen un proceso penal que le impuso 18 meses de prisión preventiva por su presunta participación en una coima relacionada con lanzamientos de operaciones indebidas en el sistema de justicia.
En medio de esta turbulencia legal, el nombre de Andrés Hurtado sigue siendo asociado con diversas investigaciones por lavado de activos. Este escándalo pone de manifiesto una vez más la urgente y continua necesidad de abordar la corrupción en la administración pública del país.
Fuente: Exitosanoticias.pe









