En un hecho sin precedentes, Santa Rosa de Lima se convertirá en la primera santa, que no una virgen en ser incorporada al Camino Mariano del Vaticano, un espacio hasta ahora reservado exclusivamente a advocaciones de la Virgen María, como la de Lourdes o Guadalupe. La ceremonia de inclusión, programada entre el 5 y el 10 de octubre en los Jardines Vaticanos, marca un momento histórico para la representación religiosa y refuerza el legado de la primera santa canonizada de América Latina.
El canciller Elmer Schialer destacó que este reconocimiento no solo honra la santidad de Isabel Flores de Oliva —conocida como Santa Rosa de Lima—, sino que también reafirma la identidad cultural y religiosa del Perú en el ámbito global. «No es una virgen, es una santa», resaltó Elmer Schialer, subrayando el carácter excepcional de esta decisión, que amplía la diversidad de figuras veneradas en este camino de peregrinación y reflexión espiritual.
Un espacio sagrado con nuevo significado
El Camino Mariano, ubicado en los Jardines Vaticanos, alberga imágenes de las principales advocaciones de la Virgen María y es un lugar de recogimiento para miles de fieles. La inclusión de Santa Rosa de Lima —canonizada en 1671 y patrona de Perú, América e Indias Filipinas— introduce un nuevo simbolismo: el de una mujer consagrada que, sin ser una virgen, representa la fortaleza y la entrega a la fe.
Este gesto del Vaticano no solo acerca su figura a los devotos de todo el mundo, sino que también envía un mensaje de inclusión dentro de la tradición católica. Para el Perú, supone un reconocimiento a su herencia espiritual, reforzando a Santa Rosa como un «símbolo de esperanza», en palabras de las autoridades.
Con esta incorporación, el Vaticano escribe un nuevo capítulo en su historia, demostrando que la santidad trasciende categorías y que el camino de la devoción sigue evolucionando.
La ceremonia oficial de incorporación está programada entre el 5 y el 10 de octubre en los jardines del Vaticano, donde se encuentran diversas advocaciones marianas. Este hecho marca un hito significativo ya que Santa Rosa, canonizada como la primera santa de América Latina, no es una virgen, lo que la convierte en una figura singular dentro de este recorrido religioso.
El canciller enfatizó que este homenaje no sólo expresa la santidad de Santa Rosa de Lima, sino que también pone de relieve la identidad cultural y religiosa del Perú en el mundo. La incorporación de Santa Rosa al Camino Mariano es un gesto que une a los miles de fieles en su devoción.