La inauguración del nuevo Cementerio Municipal de Alto Cayma en Arequipa ha dejado al descubierto una dura realidad: cerca de 50 tumbas de personas fallecidas por Covid-19 no fueron incluidas en la primera etapa del proyecto, quedando a espaldas de la nueva estructura. Este nuevo camposanto, que se sitúa sobre un terreno marcado por los entierros informales de 2020, simboliza tanto la modernidad como el olvido de una tragedia colectiva.
A medida que la қала se recupera de la pandemia, es indispensable recordar y dignificar estos espacios que representan una época de dolor para muchas familias. Aunque las autoridades locales han prometido que estas tumbas serán incluidas en la próxima fase del proyecto, no tiene fecha de inicio. Con más de 7,000 fallecimientos a causa del coronavirus registrados en la región, estas sepulturas permanecen como un eco del sufrimiento y la urgencia que vivieron los ciudadanos durante el colapso sanitario.
Las tumbas, aunque alejadas de la atención mediática y ceremonias oficiales, llevan flores frescas y son visitadas por seres queridos que continúan rindiendo homenaje a los que perdieron. En un contexto donde las memorias pueden desvanecerse con el tiempo, es vital que las autoridades actúen con prontitud para garantizar que todos los fallecidos reciban el respeto y el reconocimiento que merecen. #Arequipa #MemoriaColectiva #Covid19 #DerechoALaMemoria
Fuente: Larepublica.pe









