El colectivo KOMÅ, en colaboración con Mendiburu, organizó recientemente un evento denominado «Pollada Bailable», una iniciativa que buscaba recaudar fondos para financiar proyectos de investigación y colaboración cultural. Sin embargo, lo que se planteó como una estrategia de gestión comunitaria ha desencadenado una intensa polémica en las plataformas digitales.

El evento se distinguió por una propuesta estética y sonora específica: una ambientación basada exclusivamente en música en vinilo, rescatando géneros tradicionales como la salsa y la cumbia. El objetivo, según los organizadores, era ofrecer una experiencia que integrara la gastronomía popular con la puesta en valor de la herencia musical de la región.
La controversia: ¿Cultura o estereotipo?
A pesar del trasfondo social y de investigación del evento, las redes sociales se convirtieron en el escenario de un debate sobre la representación de las tradiciones populares. Diversos usuarios señalaron que la estética del evento rozaba la caricaturización de una práctica profundamente arraigada en los sectores populares.

Hasta el momento, los organizadores han mantenido el enfoque en el propósito de autogestión del evento, subrayando que la recaudación es vital para la continuidad de sus investigaciones culturales. La situación pone de manifiesto la creciente sensibilidad de la audiencia ante la manera en que el sector artístico interactúa con las costumbres populares.









