En un giro dramático de los acontecimientos, Irán ha afirmado su voluntad de combatir “el tiempo que sea necesario”, desafiando las declaraciones de Donald Trump sobre el fin del conflicto entre ambos países. Durante una entrevista, el canciller iraní, Abbas Araqchi, subrayó que están preparados para continuar sus ataques con misiles contra fuerzas estadounidenses e israelíes, un mensaje claro de resistencia ante las presiones externas.
Al mismo tiempo, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Lariyani, desestimó las advertencias de Trump, calificando sus afirmaciones como “amenazas vacías”. Lariyani hizo hincapié en que Irán no teme represalias estadounidenses y lanzó una fuerte advertencia al presidente norteamericano para que “tenga cuidado” y evite un “destino fatal”.
La situación se complica aún más con las advertencias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que señaló que el flujo de petróleo desde el Golfo podría verse interrumpido si la agresión de EE.UU. continúa. “No se permitirá la exportación de un solo litro de petróleo de la región a la parte hostil y sus aliados”, afirmaron, mostrando su determinación por controlar el suministro energético ante cualquier amenaza.
Mientras tanto, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que la campaña militar contra Irán seguirá en marcha, enfatizando que las acciones realizadas ya están debilitando al estado iraní. La escalada de operaciones militares ha sido respaldada por el Pentágono, con el secretario de Defensa anunciando que los bombardeos se intensificarán, marcando un punto álgido en las hostilidades recientes.
Este escenario de creciente tensión entre dos potencias pone en jaque no solo la seguridad regional, sino también el comercio global del crudo, especialmente en un punto crítico como el estrecho de Ormuz, vital para el petróleo mundial.
Fuente: Larepublica.pe









