La batalla legal entre Magaly Medina y su exabogado, el Dr. Iván Paredes, ha escalado a un plano de interpretación ética. Luego de que la conductora anunciara una denuncia ante el Colegio de Abogados por un presunto conflicto de intereses, Paredes rompió el silencio para defender la legitimidad de su patrocinio a Yahaira Plasencia y, recientemente, a la cantante Marisol. Según el letrado, no existe impedimento legal ni ético para representar a las artistas, argumentando que ninguna de ellas mantuvo procesos judiciales previos contra Medina mientras él ejercía su defensa.

Paredes fue enfático al aclarar que el código de ética sanciona la defensa de partes contrarias en procesos vinculantes, citando casos específicos como los de Jefferson Farfán o Nicola Porcella, con quienes Medina sí tuvo juicios en los que él participó. Al no existir un antecedente judicial directo entre la «Urraca» y las actuales demandantes bajo su asesoría, el abogado sostiene que su rol profesional es plenamente válido. Además, confirmó que ya ha procedido legalmente en favor de Marisol mediante una carta notarial por presunto delito de discriminación, rechazando que la libertad de opinión sea un «camuflaje» para vulnerar el derecho al honor.
La defensa del Dr. Paredes introduce un debate técnico sobre los límites de la confianza entre abogado y cliente frente a la libertad del ejercicio profesional. Mientras Medina percibe esta acción como una transgresión a la lealtad de quien fuera su hombre de confianza en los tribunales, Paredes sostiene que cada denuncia es un hecho independiente que debe evaluarse por sus propios méritos jurídicos, marcando una distancia definitiva entre su pasado laboral y su presente como estratega de las principales detractoras de la conductora.
Fuente: Trome






