La mística del heavy metal en español volvió a manifestarse en suelo peruano con la reciente visita de Rata Blanca. La emblemática agrupación argentina, liderada por la virtuosa guitarra de Walter Giardino y la voz incombustible de Adrián Barilari, ofreció una serie de presentaciones en Huancayo y en el anfiteatro del Parque de la Exposición en Lima, reafirmando por qué sus canciones se han convertido en himnos que atraviesan generaciones.

La velada en la capital inició con el vigor de las bandas locales Upcha y Trémolo, quienes prepararon el terreno para que, cerca de las 8:50 p.m., el ritual principal diera inicio. Desde los primeros acordes de ‘Hijos de la tempestad’, el público se entregó a una «fe antigua» que solo el rock parece capaz de convocar. El repertorio fue un viaje por las distintas facetas de la banda: desde la introspección de ‘Volviendo a casa’ y ‘Talismán’, hasta la euforia colectiva desatada por ‘Mujer amante’ y el cierre definitivo con la épica ‘La leyenda del hada y el mago’.
Más allá de la ejecución técnica, el concierto dejó espacio para la reflexión filosófica. Barilari lanzó una consigna que resonó en el anfiteatro: «El rock quizá no salve al mundo, pero nos va a salvar a nosotros porque es parte de nuestra vida». Al finalizar, tras el desborde emocional de ‘Aún estás en mis sueños’, quedó en el aire esa sensación de que el rock funciona como un paréntesis necesario ante la cotidianeidad, devolviendo al espectador, al menos por un par de horas, una vitalidad que el tiempo suele desgastar.
Fuente: La República








