El 23 de marzo, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) organizó la primera jornada del debate presidencial con vista a las Elecciones Generales de 2026. Con once candidatos en el escenario, el encuentro prometía ser un espacio de propuestas, pero rápidamente se transformó en un campo de confrontación personal.
César Acuña, líder de Alianza para el Progreso, y Fernando Olivera del Frente de la Esperanza 2021, fueron protagonistas de uno de los intercambios más polémicos, donde Olivera acusó a Acuña de corrupción y vínculos con el narcotráfico. Las interrupciones por parte de los moderadores resaltaron la falta de respeto al formato establecido.
Otro enfrentamiento significativo ocurrió entre Marisol Pérez Tello, de Primero la Gente, y José Luna Gálvez, donde la responsabilidad de leyes procrimen fue el foco de sus acusaciones mutuas.
A medida que avanza la campaña, la pregunta sobre cómo los candidatos abordarán los problemas del país sin caer en ataques personales se vuelve cada vez más relevante. Este debate no solo marca el tono de la campaña a seguir, sino que también plantea serias dudas sobre las prioridades de los aspirantes a la presidencia.
Fuente: Larepublica.pe









