Un inusual comercio ha surgido en el estacionamiento del distrito de Ancón, donde vendedores informales ofrecen productos recuperados del mar tras la caída de varios contenedores. Artículos de belleza, maniquíes y dispensadores, originalmente destinados a negocios, ahora se venden a precios mínimos, mientras vecinos alertan sobre el impacto ambiental en las playas.
«Todo está regalado»: La fiebre por los productos rescatados
Los vendedores aseguran que los artículos, rescatados de los contenedores hundidos, han sido limpiados y se ofrecen «casi regalados». Fardos con cabezales de práctica para peluquería, bancas plásticas y dispensadores de alcohol se venden desde cinco soles, atrayendo a compradores que llegan desde temprano.
«Todo esto estaba en los contenedores. Lo hemos sacado del mar, lo limpiamos y ahora lo vendemos», explicó una vendedora. Muchos adquieren grandes volúmenes para revender en otros distritos. «Esta es la segunda vez que lleno el taxi. Es barato y se vende rápido», comentó una compradora.
La otra cara: playas inundadas de tecnopor y plásticos
Mientras el mercadillo improvisado sigue activo, la preocupación ambiental crece. Residuos de embalaje, especialmente tecnopor, han quedado varados en la arena y flotan en el mar, afectando no solo a Ancón, sino también a playas cercanas como Conchitas.