La angustia y la incertidumbre se apoderan de la familia de Erick Eduardo del Piero Ochoa Candela, el joven soldado de 19 años que se encuentra desaparecido desde la violenta explosión registrada la víspera en el Centro de Municiones del Ejército, ubicado en el cuartel El Polvorín, en la provincia de Pisco.
El estallido, que también dejó un saldo de ocho militares heridos con quemaduras de segundo grado, ocurrió en circunstancias que son materia de investigación por parte del Ministerio Público. Según las primeras informaciones oficiales del Ejército del Perú, el siniestro se produjo mientras se ejecutaba el Plan de Destrucción de Munición, un procedimiento de alto riesgo destinado a eliminar material explosivo en desuso. La detonación habría tenido lugar específicamente durante la fase de traslado de granadas desde los polvorines.
Ochoa Candela, natural del distrito de Nuevo Imperial, en la provincia de Cañete, se había incorporado a filas en setiembre de 2025. Desde entonces, prestaba servicio en la base militar y fue reportado como no habido tras el incidente ocurrido durante labores internas. Desde ayer, las labores de búsqueda se concentran en las instalaciones afectadas, donde los equipos de rescate trabajan para localizarlo.
Ante la gravedad de los hechos, la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Pisco ha iniciado una investigación preliminar por el presunto delito de lesiones culposas. La fiscal provincial Fiorella Janeth Félix Acosta ha dispuesto una serie de diligencias urgentes para esclarecer las causas del siniestro. Como parte de estas acciones, la fiscal adjunta Gloria Dávalos Mamani coordina inspecciones técnicas en la zona con el apoyo del Área de Investigación Criminal de Pisco. Se ha ordenado, además, la verificación de las cámaras de seguridad y la realización de peritajes especializados con personal de Criminalística y la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX), a fin de determinar si el hecho obedeció a fallas humanas o técnicas.
Paralelamente, el Comando del Ejército ha dispuesto una investigación interna a través de su Sistema de Inspectoría para establecer eventuales responsabilidades administrativas.
Mientras las pericias continúan, los ocho militares heridos reciben atención médica. Algunos permanecen internados en el Hospital San Juan de Dios de Pisco, mientras que otros, debido a la severidad de sus quemaduras, fueron derivados al Hospital del Ejército en Lima para recibir atención especializada.
La familia de Erick Ochoa llegó hasta Pisco para exigir transparencia y la intervención plena de las autoridades. Con la esperanza de encontrar con vida al joven soldado, aguardan respuestas mientras las brigadas de búsqueda y los peritos fiscales continúan con las labores en la zona del desastre.









