Una impactante valla con recompensas de hasta 50 millones de dólares por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y 25 millones de dólares por Diosdado Cabello apareció el pasado sábado 23 de agosto de 2025 en la autopista internacional de Villa del Rosario, Norte de Santander, en la frontera entre Colombia y Venezuela.
Este anuncio, visualizado en una estructura de gran tamaño y redactado en inglés, incluía los logotipos de los Departamentos de Estado y Justicia de Estados Unidos. La valla especificaba claramente los montos ofrecidos a quienes proporcionaran información sobre los buscados, acusando a Maduro y Cabello de delitos como narcotráfico, conspiración y vínculos con organizaciones terroristas.
La instalación de esta valla no representa una nueva acción oficial por parte del gobierno estadounidense. Se presume que terceros la colocaron con el objetivo de recordar a la comunidad internacional que las acusaciones y recompensas siguen vigentes. Este tipo de recompensas ya habían sido anunciadas previamente por Estados Unidos, y su aumento a 50 millones de dólares por Maduro fue oficializado en agosto de 2025.
La aparición de la valla ha generado una expectativa notable entre los habitantes de la zona fronteriza, quienes perciben esta acción como un símbolo de la presión internacional y la creciente demanda de justicia en contra de altos funcionarios venezolanos. Sin embargo, las autoridades colombianas aún no han emitido pronunciamientos al respecto. De hecho, la policía de Cúcuta procedió a desmontar la estructura tan solo unas horas después de su instalación.
Este tipo de situaciones resalta el contexto de tensión política y social que rodea a Venezuela, donde la comunidad internacional continúa manifestando su preocupación por la situación en el país y las acciones de su gobierno. La presión sobre Maduro y Cabello no solo se limita a la valla, sino que refleja un interés más amplio por parte de Estados Unidos y otros países en buscar justicia y restaurar la paz en la región.
Las autoridades y la comunidad internacional seguirán observando de cerca los desarrollos futuros en esta situación, que continúa siendo un punto crítico en las relaciones entre Colombia y Venezuela.
Fuente: El Comercio