Un hecho delictivo que conmociona por su crueldad se registró en un restaurante del distrito de Villa El Salvador, donde un niño se vio obligado a rogar por su vida frente a delincuentes armados. El violento asalto ocurrió en un local ubicado en el sector 6, grupo 8A, muy cerca de la avenida José Carlos Mariátegui.
De acuerdo con los testimonios de las víctimas y testigos, tres sujetos ingresaron al establecimiento y, de inmediato, encañonaron a las clientas que se encontraban en las mesas cercanas a la entrada. Les revisaron sus carteras y las despojaron de sus teléfonos celulares. En ese momento, un menor, que se encontraba en otra mesa mirando la carta, intentó huir hacia la puerta junto a un familiar, pero fueron interceptados por uno de los asaltantes.
El delincuente los detuvo y los apuntó directamente con su arma de fuego. Aterrorizado, el niño rompió en llanto y, durante varios angustiosos minutos, imploró al hampón para que no les hiciera daño. La escena, de una crudeza extrema, evidenció la total falta de escrúpulos de los criminales
Modus operandi reiterativo
Increíblemente, luego de consumar el robo en el restaurante, el mismo trío delincuencial ingresó a una librería ubicada a escasos metros del primer local, repitiendo su accionar criminal en pleno día y en una zona altamente comercial, donde también se encuentra un colegio y existe patrullaje de Seguridad Ciudadana.
Una de las víctimas del primer asalto relató los pormenores del traumatico episodio. «¿Robaron en los dos sitios?, le digo a una vecina. Sí, me dice. Primero han ido ahí y luego han entrado a las tiendas», narró. La afectada destacó con indignación la presencia de menores durante el robo y la absoluta falta de compasión de los delincuentes: «No ha habido esa piedad, ese corazón al menos de decir: ‘Bueno, pues, acá ya no vamos a robar y nos vamos’. Pero no, no les ha importado, le ha quitado el celular a mi pequeña de dos añitos».
«Ellos se acercan, me apuntan a mí con el arma, me dicen: ‘Dame todo lo que tienes, dame tu celular’. Y chaparon la plata que había», agregó al detallar la metodología utilizada por los hampones.
Falta de seguridad
El hecho pone en evidencia, una vez más, la vulnerabilidad de los comercios y ciudadanos frente a la delincuencia, que actúa con audacia y violencia a pesar de la supuesta presencia de vigilancia. La zona, reconocida por su intensa actividad comercial, parece no contar con un operativo de seguridad efectivo que disuada o prevenga este tipo de robos al paso, que se han vuelto recurrentes en diversos sectores de la capital.