Durante un evento en Chiclayo, el candidato presidencial Mario Vizcarra se pronunció contundentemente sobre la posibilidad de que la congresista María del Carmen Alva sea elegida por el Parlamento como su reemplazo en Palacio de Gobierno tras la censura de José Jerí.
Vizcarra afirmó que Alva forma parte de un grupo de poder en el Congreso que toma decisiones basadas en intereses particulares, afirmando que su elección representaría la continuidad de la corrupción en dicha institución. «Ya hay un sesgo para elegir a una Señora A, y evidentemente es la candidata de la coalición», declaró, señalando que está “ligada a la mafia” del Congreso y que tiene antecedentes de racismo hacia los peruanos.
Además, el ex presidente se refirió a José Jerí, expresando que «no tenía dudas» de que este habría recibido una coima durante el proceso de compra de aviones militares, indicando que la decisión de la transferencia de dinero debía haber quedado en manos del próximo gobierno.
Este tipo de declaraciones han reavivado el debate en torno a la transparencia y ética dentro del Congreso peruano, así como la influencia de grupos de poder en la política. ¿Qué repercusiones podrían tener estas declaraciones para la imagen de los candidatos en la contienda electoral? Se avecinan tiempos azarosos en la política peruana.
Fuente: Larepublica.pe









