La Junta Nacional de Justicia (JNJ) ha tomado la decisión histórica de destituir a Delia Espinoza como fiscal suprema del Ministerio Público en una sesión que concluyó con una votación unánime. Este acontecimiento se enmarca dentro de un proceso disciplinario abierto debido a su negativa a acatar la resolución que ordenaba la reposición de Patricia Benavides en el máximo cargo del Ministerio Público.
La remoción de Espinoza, quien ocupaba un rol clave en el sistema judicial, genera preocupación sobre el estado de la institucionalidad en el país. La JNJ argumentó que Espinoza no solo incumplió la orden de reposición, sino que también falló en convocar a la Junta de Fiscales Supremos para facilitar el traspaso de funciones, acciones que representan un grave quebrantamiento de la normativa vigente.
Espinoza ha defendido su actuación, señalando que nunca desobedeció una orden válida y alegando que la situación legal de Patricia Benavides, quien supuestamente estaba destituida, imposibilitaba su reincorporación. Esta controversia resalta la complejidad del sistema legal en el que operan las instituciones de justicia y sus actores.
La destitución de Delia Espinoza marca un hito en la lucha por la independencia de las organizaciones judiciales y deja muchas preguntas sobre el futuro del proceso de fiscalización y control en el Perú. Este caso nos recuerda la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en el ámbito público. ¿Qué repercusiones podría tener esta medida en el futuro del Ministerio Público y en la percepción de la justicia en el país? Esta situación continúa evolucionando, y su desarrollo será observado de cerca tanto por analistas como por la sociedad civil.
Fuente: Larepublica.pe









