El quinto día del Debate Presidencial 2026 ha cristalizado la compleja dinámica entre los dos candidatos que lideran la intención de voto. En un movimiento que buscaba consolidar un frente ante las fuerzas de izquierda, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) intentó establecer un tono diplomático frente a Rafael López Aliaga (Renovación Popular), planteando una narrativa de unidad que, según la candidata, reflejaría el deseo de una mayoría ciudadana: encontrarse ambos en una eventual segunda vuelta electoral.

Sin embargo, el llamado a la concordia no obtuvo la respuesta esperada. Lejos de aceptar la invitación a una tregua, el líder de Renovación Popular respondió con una crítica directa hacia el desempeño del actual bloque fujimorista en el Congreso. López Aliaga recordó a su contendora que la mayoría legislativa que posee su partido les otorgaba la capacidad necesaria para haber impulsado reformas estructurales, calificando el resultado de su gestión parlamentaria como deficiente en comparación con las expectativas de la población.
Este intercambio de visiones fue interrumpido por la participación de Marisol Pérez Tello (Primero la Gente), quien se erigió como la figura más confrontacional de la terna. Utilizando términos en quechua, Pérez Tello desafió a ambos candidatos recordándoles los pilares de la ética pública —ama llulla, ama quella, ama sua— , cuestionando tanto la proactividad de Fujimori como la veracidad de los argumentos de López Aliaga. Este cruce de palabras evidencia una campaña donde la estrategia de «paz» electoral parece ser insuficiente ante un electorado que exige mayor responsabilidad sobre el papel del Congreso en la crisis actual.
Fuente: Trome









