En su declaración, la joven de nacionalidad argentina negó tener cualquier tipo de responsabilidad o vínculo que afectara compromisos matrimoniales, señalando que su nombre ha sido objeto de difamación sin la presentación de pruebas concluyentes. Sin embargo, analistas del medio han observado que, si bien rechaza las acusaciones de involucramiento sentimental, en su discurso no habría desmentido su presencia física en las reuniones sociales que han sido documentadas visualmente por programas de espectáculos.

En paralelo, nuevas informaciones apuntan a la logística detrás de estos encuentros. Declaraciones de Onelia Molina sugieren que la organización de las actividades en el yate y otras locaciones en Argentina habría estado a cargo de un tercero, quien presuntamente facilitó los servicios y la convocatoria de los asistentes. Esta arista de la noticia desplaza el foco de atención hacia la planificación de estos viajes y el rol de los intermediarios en el círculo de confianza de los denominados «guerreros».
Fuente: La República









