Chala, Caravelí. Un vuelo de rutina que formaba parte de las operaciones de rescate por las intensas lluvias en el sur del país terminó en tragedia la tarde del domingo. Un helicóptero MI-17 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) se precipitó a tierra en la zona alta del distrito de Chala, en la provincia de Caravelí (Arequipa), dejando un saldo fatal de once víctimas, entre ellas siete menores de edad y cuatro tripulantes.
La aeronave, que había despegado de Pisco (Ica) con destino a Vítor (Arequipa), trasladaba a familias enteras de oficiales de la institución. En el siniestro perdieron la vida el coronel FAP Javier Nole Gonzáles (50), su esposa Ivis Rodríguez Romero (49) y sus hijas Radnia (17) y Fátima Nole Rodríguez (15).
Asimismo, la FAP confirmó el fallecimiento de Elisa Bernal Paredes (49), esposa del coronel Fabricio Tesei Choque, y sus hijos, los mellizos Giácomo y Fiorenza Tesei Bernal, ambos de 14 años. Fiorenza fue inicialmente reportada como una niña de 10 años en algunos recuentos, pero la lista oficial de pasajeros precisó su edad.
Otra de las familias devastadas por el accidente es la del coronel Carlos Cachay Aguirre. Su esposa, Zoila Fernández Medina (45), viajaba junto a sus hijas Mirella Guerrero Fernández (14) y Alesia Guerrero Fernández, una bebé de apenas 3 años. Completando la lista de víctimas mortales se encuentra Matías Moscoso (14), hijo del coronel del mismo apellido.
La tripulación
El helicóptero de fabricación rusa era operado por una experimentada tripulación, que también falleció en el impacto. La relación de personal aeronáutico está conformada por el mayor Sergio Páucar Centurión, el alférez Luis Huertas Cárcamo, la suboficial de primera Kamila Anchapuri Jove y el suboficial de segunda Leiner Aguirre Huaman.
Balance de víctimas
De los once ocupantes de la nave, cuatro eran adultos y siete menores de edad, cuyas edades han conmocionado al país: una joven de 17 años, dos adolescentes de 15, tres de 14, una niña de 10 y una bebé de 3 años.
Antecedentes de la aeronave
Fuentes oficiales indicaron que el MI-17 siniestrado tiene un historial particular. Fue adquirido de segunda mano en 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori, proveniente de la Fuerza Aérea de Nicaragua. Recientemente, en el año 2024, bajo la administración de la presidenta Dina Boluarte, la aeronave había sido sometida a un proceso de reparación completa (overhaul) para garantizar su operatividad en las misiones de apoyo ante la emergencia climática.
Las autoridades han dispuesto el inicio de las investigaciones para determinar las causas del accidente, mientras se coordina el rescate de los cuerpos y el traslado de las familias afectadas.






