El Congreso de la República ha presentado el proyecto de ley 10290, que propone la implementación de un uniforme único para todos los estudiantes de colegios públicos del país. La medida, impulsada por la congresista Katy Ugarte, del Bloque Magisterial, tiene como objetivo principal fomentar la igualdad entre los alumnos y aliviar la carga económica que representa para los padres de familia la compra de uniformes escolares cada año.
De aprobarse, el uniforme único entraría en vigencia a partir del año escolar 2025. Este constaría de prendas de fácil acceso y estaría compuesto por un pantalón o falda azul marino, una camisa o blusa blanca con el logo del Ministerio de Educación, una chompa azul marino para zonas frías y zapatos negros de corte escolar.
Según el proyecto, el Ministerio de Educación, en coordinación con el Ministerio de la Producción a través del programa «Compras a MYPErú», sería el encargado de proveer los uniformes a todos los estudiantes de colegios públicos, garantizando una distribución equitativa.
Uniformes: ¿herramienta contra la desigualdad?
Uno de los argumentos centrales de la propuesta es la lucha contra la discriminación y el bullying en las escuelas. El proyecto sostiene que la estandarización del uniforme podría reducir las diferencias socioeconómicas entre los alumnos, evitando que estas se hagan evidentes a través de la vestimenta. «El uso del uniforme busca evitar que las desigualdades se hagan evidentes a través de la ropa», señala el documento.
Actualmente, aunque el uso del uniforme no es obligatorio en las instituciones públicas, muchas escuelas lo exigen como requisito para la prestación del servicio educativo. Con esta medida, se busca eliminar condicionamientos o exclusiones hacia los estudiantes que no cuenten con la indumentaria establecida por cada colegio.
Reacciones divididas
La propuesta ha generado un intenso debate entre distintos sectores. Por un lado, hay quienes celebran la iniciativa, destacando su potencial para reducir costos para las familias y promover la igualdad en el sistema educativo. Por otro lado, algunos críticos argumentan que la medida podría afectar la identidad institucional de cada colegio, eliminando un elemento que, para muchos, representa tradición y pertenencia.
El Congreso evaluará en las próximas semanas la aprobación de este proyecto, que, de ser implementado, marcaría un hito en la historia del sistema educativo peruano.