La Policía Nacional del Perú logró la captura de Pedro Pablo Hernández Ascencio, alias «Pedro Ascencio», quien era buscado por violación sexual de menores. La detención se llevó a cabo en Pachacútec, Ica, en el marco de un esfuerzo coordinado para combatir la violencia sexual en la región.
En una operación organizada por la División Regional de Inteligencia PNP Ica (DIVREINT) y la Comisaría Rural de Pachacútec, las autoridades detuvieron a Hernández Ascencio, de 42 años, quien contaba con una orden de detención preliminar emitida por el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Ica. Este individuo enfrenta serias acusaciones, ya que se han registrado cinco denuncias en su contra por violación sexual de niñas, cuyas edades oscilan entre 7 y 10 años.
La detención se concretó gracias a información de inteligencia que permitió a los efectivos policiales localizarlo en una calle de Pachacútec. Durante la intervención, se confirmó la existencia de múltiples denuncias por delitos relacionados con la libertad sexual, particularmente enfocados en el abuso a menores. Estas acciones forman parte de una estrategia integral por parte de las autoridades para enfrentar la alarmante violencia sexual que afecta a los más vulnerables en la región.
Las autoridades recalcan la importancia de la colaboración ciudadana en la lucha contra estos delitos. Según declaraciones oficiales, la violencia sexual contra menores de edad es un problema crítico que requiere una respuesta inmediata y eficaz por parte del sistema judicial y policial. La captura de Hernández Ascencio es un paso significativo en este proceso, pero también destaca la necesidad de continuar con la vigilancia y prevención de estos crímenes.
El detenido ha sido trasladado a una dependencia policial donde enfrentará el proceso judicial correspondiente, cumpliendo con todas las normativas legales. La Policía Nacional reitera su compromiso de seguir trabajando en la protección de los derechos de los menores y en la erradicación de la violencia sexual en todas sus formas.
Este caso resalta la relevancia de fomentar una cultura de cero tolerancia hacia la violencia de género y la protección de los menores, garantizando que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.
Fuente: Diario Correo