Kayla, una bebé de apenas un año y 24 días, perdió la vida en la clínica Sanna de San Borja tras recibir un suero fisiológico defectuoso, según denuncian sus padres. La menor ingresó por un cuadro de deshidratación y malestar general, pero su estado se agravó rápidamente después de la administración del medicamento.
Los padres, Miriam Iparraguirre y su esposo, relatan con dolor los últimos momentos de su hija: «Desde que la sedaron, ya no volvió a abrir los ojos», expresó la madre entre lágrimas. La familia, que había contratado un seguro privado para garantizar una mejor atención, nunca imaginó que terminarían viviendo una pesadilla.
Inicialmente, los médicos diagnosticaron un problema viral y les indicaron volver a casa. Sin embargo, al agravarse el estado de Kayla, regresaron y decidieron colocarle suero por deshidratación. «Ella lloraba desconsoladamente, pero pensamos que era normal por el suero», contó Miriam. Horas después, la bebé presentó baja saturación, frialdad y dejó de reaccionar.
Los padres aseguran que el personal médico no estaba preparado para una emergencia pediátrica: «No tenían oxígeno, se lo pedían prestado. Los médicos corrían sin saber qué hacer», denunció la madre, quien afirma que las cámaras de seguridad captaron el caos.
Frente a las acusaciones, la clínica Sanna emitió un comunicado asegurando que contaban con el equipamiento necesario para atender a la menor.
La familia Zevallos Iparraguirre exige respuestas y acciones legales. «Despierto y no veo a mi hijita», lamentó el padre.
Con información de La República