Para contribuir a la estabilidad macroeconómica del país hay una tarea central: proteger la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la institución encargada de preservar el valor del dinero. Su labor tiene efectos directos en el costo de vida, la inversión y el empleo.
“El BCRP tiene como principal responsabilidad preservar el valor del dinero en el tiempo. Esto implica evitar aumentos sostenidos y desordenados en los precios. Cuando eso ocurre –lo que se conoce como inflación– el dinero pierde poder adquisitivo; es decir, con la misma cantidad se pueden comprar menos bienes y servicios”, explicó Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Desde 2002, nuestro país aplica un esquema de metas de inflación que establece un rango de entre 1% y 3% anual, con el objetivo de mantener los precios estables y previsibles. Si bien factores externos –como el aumento de precios internacionales o choques económicos globales– también influyen en la inflación, contar con un banco central autónomo permite responder con mayor rapidez y credibilidad ante estos escenarios.
“Una inflación baja y controlada ha contribuido a fortalecer la estabilidad del sol. En las últimas décadas, la moneda peruana se ha mantenido como una de las más estables de la región, resultado tanto de una política monetaria prudente como de una activa gestión cambiaria. Esto contribuye a que las familias preserven el poder adquisitivo de sus ingresos y genera un entorno más predecible para la inversión”, precisó Saito.
La estabilidad monetaria también facilita la toma de decisiones económicas. Permite a las empresas realizar su planificación, definir estrategias con mayor previsibilidad y evaluar proyectos de inversión en un entorno menos incierto. Si bien esta estabilidad es una condición necesaria para impulsar la inversión y el empleo, no es suficiente por sí sola: factores como la estabilidad política, la calidad de las instituciones y las reglas de juego también influyen en el desempeño económico.
Por ello, cuidar el rol del Banco Central de Reserva del Perú no es un tema lejano, sino una forma concreta de proteger el valor del dinero, dar mayor previsibilidad a la economía y sentar bases para el crecimiento.
“En este contexto, la evidencia internacional muestra que el respeto a la autonomía del banco central está asociado con menores niveles de inflación y mayor estabilidad macroeconómica en el tiempo. Asegurar que su conducción responda a criterios técnicos, de experiencia y trayectoria profesional contribuye a fortalecer la confianza en las instituciones y en las reglas de juego del país”, concluyó el economista.




