El mundo del humor peruano se viste de luto tras el sensible fallecimiento de Alfonso Mendoza, conocido artísticamente por el público como Pompinchú. El recordado artista, quien partió a los 55 años tras permanecer internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), dejó una profunda huella en los corazones de miles de peruanos. Tras confirmarse la noticia, diversas figuras del espectáculo expresaron sus condolencias, destacando el entrañable legado que construyó desde sus inicios en las calles de la capital.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el humorista Cachay, quien dedicó un sentido mensaje de despedida a través de sus redes sociales. Conmovido por la noticia —que recibió mientras trabajaba en Trujillo—, el comediante resaltó el valor de su compañero en la escena nacional. «Se fue un gran artista, pero en estos momentos el escenario queda vacío. Sus chistes siempre quedarán en el recuerdo de todos, no solamente de los peruanos, de todo el mundo», expresó, extendiendo sus condolencias a la familia.
La trayectoria de Pompinchú representa una historia de esfuerzo y superación. Antes de alcanzar la popularidad en la televisión, se desempeñó como lustrabotas y comenzó a perfeccionar su arte en espacios emblemáticos como la Plaza San Martín y el Parque Universitario. Tras superar las barreras iniciales de los castings, logró ganarse un lugar en programas de televisión a finales de los noventa. Su partida nos invita a reflexionar sobre el impacto social de la comicidad popular y el reconocimiento que merecen los artistas que dedican su vida a llevar alegría al país.
Fuente: La República









