El último domingo, la 68ª edición de los Premios Grammy se pintó de política y reflexión, uniendo a las más grandes estrellas de la música en una declaración conjunta contra las políticas migratorias del gobierno de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Este evento, que normalmente se centra en celebrar los logros musicales, se transformó en un tribunal de justicia social donde el lema «Fuera ICE» resonó entre los asistentes.
Uno de los momentos más memorables fue sin duda el discurso de Bad Bunny, quien, al recibir el Grammy a Mejor Álbum de Música Urbana, pronunció: “Fuera ICE”, seguido de un emotivo mensaje dedicado a los migrantes. Su poderosas palabras incitaron una ovación del público y rápidamente se volvieron tendencia en redes sociales. «No somos salvajes, somos seres humanos», afirmó, subrayando la importancia de reconocer la lucha de aquellos que buscan un futuro mejor.
Por su parte, Billie Eilish, también homenajeó la situación migratoria en su discurso, haciendo eco del sentimiento colectivo al afirmar que «nadie es ilegal en tierra robada». Este tipo de valentía en el escenario de los Grammy destaca no solo la influencia que tienen estos artistas, sino también su compromiso con causas sociales relevantes.
Mientras tanto, Gloria Estefan y otros artistas como Olivia Dean, también se unieron a la conversación, abordando la preocupación y el miedo que sienten muchas familias migrantes en este país. Estefan expresó su descontento por la situación actual, enfatizando la humanidad detrás de las estadísticas y los titulares.
El evento no estuvo exento de humor político, cortesía del presentador Trevor Noah, quien hizo comentarios mordaces sobre la administración de Trump, asegurando que el presidente «necesita una nueva isla». Esto, sumado a la atmósfera general, convierte a los Grammy 2026 en una celebración no solo de la música, sino también de la lucha por la justicia social.
Con un gran eco en el mundo del entretenimiento y más allá, la 68ª edición de los Premios Grammy se presenta como un hito donde la música fue utilizada como una plataforma para la protesta y la solidaridad. En un momento en el que la sociedad está dividida, estas voces resonaron con la esperanza de un diálogo más humano y comprensivo hacia la inmigración. Este evento demuestra que la música puede ser una herramienta poderosa para el cambio social.
Fuente: Rpp.pe









