El pueblo iraní vuelve a expresar su descontento con el régimen, enfrentando un nivel de represión intensificado que ha resultado en al menos 51 muertes. Desde Teherán hasta otras ciudades, los manifestantes han tomado las calles con cacerolas, desafiando un apagón de internet impuesto por las autoridades. La situación recuerda a las protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, y líderes en el exilio llaman a un levantamiento que trasciende las simples manifestaciones. A medida que la presión internacional aumenta, el futuro de Irán pende de un hilo, con el respaldo de Estados Unidos y advertencias severas de sus líderes. La lucha por la libertad y los derechos humanos en Irán está lejos de acabar.
Fuente: Larepublica.pe









