La medianoche del 31 de diciembre de 2025 en el distrito de Leticia en Pisco no solo marcó el inicio de un nuevo año, sino que se convirtió en un potente acto de simbolismo político. Una figura de más de 10 metros de altura, que representaba de manera inconfundible a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, fue consumida por las llamas ante la mirada de decenas de vecinos y visitantes, en una escena que rápidamente dominó las redes sociales y reavivó el debate sobre las expresiones populares de descontento en el Perú.
El monumental muñeco, que requirió de una grúa para su instalación en plena vía pública, se erigió como el punto focal de las celebraciones desde horas de la tarde. Ataviado con ropa naranja y una prominente letra «K» en el pecho, el diseño incluía detalles minuciosos, como el cabello liso y negro, pero también un elemento satírico que no pasó desapercibido: una cola de rata de más de 8 metros. Para los organizadores, esta creación artesanal, una de las más grandes vistas en la región Ica para estos fines, encarna una tradición local de cerrar ciclos y «exorcizar tensiones», que este año adquirió un tono deliberadamente político en el contexto de la campaña electoral hacia los comicios generales de 2026.
«Es una forma de expresión que mezcla humor, creatividad y un mensaje directo», comentó uno de los asistentes, reflejando un sentimiento compartido por muchos: la quema representa el deseo colectivo de dejar atrás los problemas y abrir paso a nuevas oportunidades, con una clara referencia a los protagonistas de la política nacional.
Un ritual con antecedentes y un contexto electoral cargado
Esta no es la primera vez que Pisco utiliza el ritual de fin de año para canalizar el malestar ciudadano. Exactamente un año antes, el 31 de diciembre de 2023, un muñeco de 7 metros que representaba a la entonces presidenta Dina Boluarte sufrió la misma suerte, en un acto que reflejaba su crítica situación en las encuestas, con una aprobación que apenas rozaba el 3%.
El acto de este año cobra especial resonancia por el momento político actual. Keiko Fujimori, quien postula por cuarta vez a la Presidencia de la República, se mantiene en la contienda electoral. Según la última encuesta de Ipsos, de diciembre de 2025, se ubica con un 7% de intención de voto, en una carrera fragmentada donde ningún candidato supera el 10%. Este escenario se ve acompañado por su situación legal, marcada por la reciente validación de su plancha presidencial y las persistentes tensiones judiciales, como el recurso del fiscal José Domingo Pérez para que no se acate la anulación del caso Cócteles por parte del Tribunal Constitucional.
Impacto digital y catarsis colectiva
Mientras las llamas envolvían la estructura, bajo estrictas medidas de seguridad coordinadas por la municipalidad, el evento trascendió el ámbito local. Videos y fotografías del muñeco ardiendo se viralizaron rápidamente, generando un intenso intercambio de opiniones en plataformas digitales y medios de comunicación. La celebración, más allá de su carácter festivo, dejó entrever una catarsis colectiva y funcionó como un barómetro del clima social.
Así, en las calles de Leticia, el fuego de la tradición se fusionó con el fuego de la crítica. La quema del muñeco no solo sirvió para dar la bienvenida al 2026, sino también para confirmar que, en el Perú, estas expresiones efímeras de arte popular son un termómetro de la temperatura política y un recordatorio de que la voz ciudadana encuentra formas creativas y simbólicas de hacerse escuchar.









