El año 2025 cierra con una escalofriante cifra de 2.213 homicidios, según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), marcando un nuevo récord que supera los índices de criminalidad desde el 2017. Esta tendencia al alza en la violencia ha sido impulsada principalmente por el sicariato y la extorsión, generando un promedio alarmante de 6.07 asesinatos diarios en el país.
Comparando con años anteriores, el 2024 reportó 2.083 homicidios, mientras que el promedio de asesinatos había sido de 1.511 en 2023. Las estadísticas desglosan un preocupante aumento que refleja una aceleración en la violencia, especialmente en regiones como Lima y Callao, donde el uso de armas de fuego es predominante.
En el gobierno de José Jerí, que asumió el poder en este mismo año, se registraron 444 homicidios en sus primeros 80 días, lo que representa un incremento en comparación al periodo anterior. Expertos como el exministro del Interior, Wilfredo Pedraza, destacan que las cifras revelan un entorno de creciente inseguridad que las autoridades deben enfrentar con prontitud.
Los recientes sucesos son reflejo de una disputa entre bandas delictivas y de un entorno criminal en expansión, haciendo del país un lugar más peligroso para sus ciudadanos. La emboscada que tuvo lugar en San Juan de Lurigancho es un claro ejemplo de la brutalidad que caracterizó este año.
La situación exige una respuesta contundente del gobierno y medidas efectivas para frenar esta espiral de violencia que afecta la vida cotidiana de todos los peruanos.
Fuente: Larepublica.pe








